Marihuana Medicinal

El asma y el efecto broncodilatador del Cannabis

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Según la Organización Mundial de la Salud más de 300 millones de personas en el mundo padecen asma.  Es  una de las enfermedades más frecuentes en los niños en el mundo desarrollado y una de las que más recursos sanitarios, sociales y económicos consumen.

Se trata de un trastorno que provoca que las vías respiratorias se hinchen y se estrechen. Esto hace que se presenten sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos. Cuando se produce una crisis asmática, los músculos que rodean las vías respiratorias se estrechan y pueden hincharse,  dificultando así el paso del aire a través de los bronquios.  A día de hoy no se conoce la causa exacta del asma pero se sabe que en la aparición del mismo influye tanto la predisposición genética, como factores psicológicos, alergias, infecciones respiratorias o la exposición ambiental a ciertas sustancias como el polvo, polen, tabaco y ciertos irritantes químicos que se utilizan en las fábricas.

En 1960 la tasa de mortalidad en el estado español era del 9,36% y en el 2005 de 2,22%. Sin embargo, los niveles de contaminación del aire han provocado en los últimos años importantes diferencias en la distribución geográfica del asma.   Las zonas geográficas de mayor prevalencia son las costas, y en especial, la Cantábrica.

En todo el territorio nacional se estima que alrededor del 5 a 10% de la población lo padecen, es decir, más de tres millones de adultos y más de medio millón de niños hasta los 14 años. Sorprende saber que el 90% de los pacientes con asma utiliza mal el inhalador, el 47% no controla su enfermedad y el 26% no sigue ningún tipo de tratamiento. También se sorprenderán ellos al saber que el  95% de los casos puede llegar a tener una vida completamente normal si siguen un tratamiento correcto

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El coste total de un paciente asmático adulto asciende a 1.950 euros al año (1.635,86 euros en gastos sanitarios y 314,14 en costes sociales, como desplazamientos o días laborales perdidos). Una cifra que se eleva hasta 1.672 millones si se habla del conjunto de la población afectada. Entre los resultados obtenidos destaca que los recursos sanitarios que generan un mayor coste económico son los medicamentos (27,9%), seguido de las exploraciones (24%) y de los ingresos hospitalarios (17%).

La administración aguda de cannabis y de THC ejercen un demostrado efecto broncodilatador sobre las pequeñas vías aéreas pulmonares. El mecanismo de este efecto no se conoce, pero parece ser diferente al de otros medicamentos usadas actualmente como broncodilatadores para el asma.

 

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Varios estudios han demostrado que el THC actúa como broncodilatador tanto en sujetos normales como en pacientes con asma bronquial crónica o con espasmos bronquiales inducidos de manera experimental. El THC aumenta el flujo de aire en sujetos sanos, y en pacientes asmáticos invierte la constricción bronquial. Además el mecanismo de acción es diferente del de otros broncodilatadores, pudiendo sumarse o reemplazar a los B2 durante períodos de desensibilización a los mismos.

De todas formas, la marihuana en conjunto, puede no ser útil para el tratamiento periódico del asma, por el efecto irritante del humo. La administración oral, o por medio de vaporizadores serían las alternativas de uso terapéutico. Los cannabinoides pueden ser de utilidad por su acción inmuno-moduladora, interviniendo la naturaleza inflamatoria de la enfermedad. Modulan tanto función como secreción de citoquinas de células inmunológicas. Estas acciones representan una nueva y prometedora vía para tratamiento de esta enfermedad. Explicaría el hecho de que muchos asmáticos dicen “haberse curado” consumiendo cannabis.

Finalmente no podemos dejar de lado el aspecto psicológico. El cannabis puede ayudar a aliviar trastornos anímicos que estén influyendo en el desarrollo de la enfermedad.

El tratamiento del asma incluye el uso de antiinflamatorios (corticoides) y broncodilatadores. El THC y el cannabis son broncodilatador y pueden también ejercer una cierta acción antiinflamatoria y antialérgica. Pero el humo de la combustión del cannabis contiene productos similares a los encontrados en el humo del tabaco, entre ellos varios agentes cancerígenos que puedan dañar la mucosa bronquial, por lo que la inhalación de estos productos debe ser evitada lo más posible. Para ello se puede utilizar para la vía inhalada un vaporizador (que disminuye la cantidad de agentes cancerígenos aunque también de THC) y/o cannabis fumado con un alto contenido en THC, o emplear la vía oral. Lo ideal para reducir ambos riesgos, los asociados al fumar y el de sobredosificación cuando se emplea la vía oral, es una combinación de una toma oral pautada y de una inhalada a demanda en ataques agudos.

Ocho personas con asma fueron inducidas con espasmos bronquiales por inhalación química en algunas de las sesiones de ejercicio en bicicleta y en otras sesiones, según un estudio publicado en la Revista Americana de Enfermedades Respiratorias en 1975. Los sujetos que recibieron placebo tuvieron  una recuperación  gradual durante 30 a 60 minutos. Las personas que recibieron la marihuana real se recuperaron de inmediato, informaron los investigadores de la División de Enfermedades Pulmonares del Departamento de Medicina, en la Escuela de Medicina de UCLA en Los Ángeles.

En un ensayo clínico piloto realizado por Tashkin et al  en 14 pacientes asmáticos, el cannabis fumado (2% de THC) y el THC (15 mg) por vía oral produjeron un efecto broncodilatador similar al del salbutamol inhalado. No obstante, la mayoría de pacientes presentaron efectos irritantes y tos con la marihuana fumada. El THC por vía oral produjo efectos psicoactivos en la mayoría de pacientes.

Tashkin et al  realizó un segundo ensayo clínico piloto en 12 pacientes asmáticos, el efecto broncodilatador del THC administrado por vía oral (10 mg) fue inferior al del salbutamol. La mayoría de pacientes del grupo experimental presentaron efectos adversos neuropsiquiátricos leves, y un paciente de este grupo presentó broncoespasmo.

En su tercer ensayo clínico probado en 10 pacientes, en el que se incluyó un control con placebo, el THC administrado en forma de aerosol (200 mg) y el THC (15 mg) por vía oral mostró un efecto broncodilatador similar al del salbutamol (100 mg). El inicio del efecto fue más rápido con el salbutamol, pero al cabo de una hora los efectos de los dos principios activos fueron de intensidad equivalente.[50] En este estudio se registraron episodios de irritación de las vías respiratorias, secundarias a la administración del THC en aerosol. No quedó claro si estos efectos eran atribuibles al THC o a los disolventes utilizados.

En un artículo aparecido en la revista Nature, científicos del Instituto de Medicina Experimental de Budapest (Hungría), de la Universidad de Nápoles (Italia) y de la Universidad de Washington (EE.UU.), explican cómo la anandamida (cannabinoide endógeno) actúa sobre las vías pulmonares. En estudios realizados sobre animales de experimentación (conejillos de indias y ratas), la anandamida ejerció un efecto dual sobre la sensibilidad bronquial. Si el músculo liso del pulmón se contrae por la acción de un irritante (la capsaicina), el endocannabinoide lo relaja, e inhibe intensamente la tos. Pero si relajamos las vías aéreas (mediante el bloqueo del nervio vago y su efecto broncoconstrictor) la anandamida desencadena una crisis de espasmo muscular y tos. La anandamida se sintetiza en los tejidos pulmonares, y su efecto está mediado por los receptores de los cannabinoides.

Actualmente se están desarrollando derivados sintéticos hidrosolubles para favorecer la administración de cannabinoides en aerosol. No obstante, aún no se ha evaluado su eficacia clínica.

Aintzane Castillo

 

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud; International Association for Cannabinoid  Medicines ;Asociación Rosarina de Estudios Culturales; La Marihuana.com; Fundación María José Jove; Ecodes, actualidad sostenida; Noticias Médicas; Europapress; 20minutos; El mundo; Alergosur; Tashkin, Donald P. et al. Marijuana Use and Lung Cancer: Results of a Case-Control Study, International Conference of the American Thoracic Society 2006.

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